Novedades

Jinba-ittai, de los legendarios jinetes Yabusame a los autos

Así se inspiró Mazda para lograr el buen manejo de toda su gama

Jinba-ittai, de los legendarios jinetes Yabusame a los autos

¿Qué es la filosofía Jinba-ittai?

La filosofía Jinba ittai -proverbio japonés que significa jinete y caballo en perfecta unidad-.

Para entender a la perfección este concepto hay que adentrarnos un poco en las tradiciones japonesas. En sí, el termino Jinba-Ittai proviene de los arqueros conocidos como Yabusame, quienes tenían que practicar su puntería tirando al blanco mientras montaban un caballo en movimiento. Debido a que el jinete no tenía control absoluto del equino ya que ambas manos estaban ocupadas con el arco y flecha, era necesario tener una conexión total entre el hombre y el animal para conservar la trayectoria ideal. Esto quiere decir que el jinete sólo tenía que dar instrucciones  de giro al corcel con el simple hecho de girar levemente su tronco, es de ahí que sostiene que ambos lograban una unión perfecta.

El Jinba-ittai aplicado en los automóviles de Mazda

Salvo los fabricantes de súper deportivos, ningún constructor de vehículos de volumen se había enfocado tanto en la  posición de manejo y cómo hacer que el conductor sienta una integración total con su auto en aras de lograr una retroalimentación óptima por parte de su vehículo.

Mazda, desde la aparición del Miata MX-5 en 1989 ha buscado la manera de conectar al vehículo con su conductor basándose en los preceptos originales de un convertible. Mucho más enfocado en la diversión, la aventura y el disfrutar del manejo, que en la potencia o la velocidad.

A partir de la llegada de las tecnologías SKYACTIV, la firma japonesa tomó como inspiración la filosofía Jinba-ittai para lograr que el automovilista forme un vehículo con el auto, como fuera una extensión del cuerpo, esto con el objetivo de lograr el máximo control, misma que no se quedó únicamente en el icónico roadster MX-5, sino que permeó a toda la gama de sedanes, hatchbacks y SUVs.

Siguiendo esta idea de armonía entre jinete-caballo, Mazda ha venido desarrollando una serie de innovaciones que van más allá del confort, ya también está de por medio la seguridad de los ocupantes. Una vez que uno está al volante de un modelo de la marca japonesa, la sensación de integración con todo lo que lo rodea –volante, palanca de velocidades, pedales, controles- es de llamar la atención. Y es que además de gozar de una posición de manejo que permite una maniobrabilidad, es bastante cómoda permitiendo que exista menos fatiga. Claro esto no quiere decir que soltemos el volante y vayamos a la dirección deseada como sucedía con los Yabusame, sin embargo, la integración que hay con cada unos de los elementos que rodean al conductor son sobresalientes. 

Más que diseño

Junto al diseño que permite una posición de manejo ideal, este concepto de hombre-jinete que en este caso es hombre-maquina, también involucra a la ingeniería. Y es que para lograr esta integración Mazda ha trabajado en crear bastidores, motores, suspensiones y  transmisiones con un desempeño superior al de sus competidores. 

Ya que hablamos de los componentes mecánicos que forman parte del Jinba-ittai de Mazda, no podemos dejar de mencionar una de las últimas tecnologías desarrolladas para este fin, estamos hablando del sistema G-Vectoring Control. Se trata de una tecnología encargada de ajustar el torque del motor de acuerdo con los movimientos de la dirección realizados por el conductor para distribuir dinámicamente la carga vertical sobre las ruedas entre el eje delantero y trasero.

Cabe mencionar que además de mejorarla tracción de los neumáticos y en consecuencia la dinámica de conducción y estabilidad, reduce en gran medida la necesidad de correcciones de la dirección, permitiendo al conductor mantener la trayectoria elegida con mayor confianza.

Luis Hernández recomienda

Cuéntanos que opinas