Mazda 2 Sedán 2019 a prueba: Buen manejo para todos
31/07/2018 Reportes de Manejo

Mazda 2 Sedán 2019 a prueba: Buen manejo para todos

El cool factor y buen manejo de Mazda, llega al segmento más grande del mercado mexicano

El Mazda 2 Sedán, pese a fabricarse en México desde hace un par de años no había podido llegar a los distribuidores de la marca en nuestro país, un acuerdo entre la firma de Hiroshima y Toyota lo impedía o por lo menos eso se sabe. Claro, la razón oficial era más diplomática y a nivel de mercadotecnia, más interesante.

Algo habrá sucedido en el seno de esta singular alianza, que repentinamente permite arribar al 2 Sedán, me inclino a pensar que las expectativas de venta en el mercado norteamericano eran mayores y entre la desaparición de Scion, el incremento de la predilección de las SUVs o los combustibles baratos en EU, ya hay producción disponible, con lo cual se abre una oportunidad para que Mazda ataque el segmento de mayor volumen en el mercado nacional. 

Pero dejémonos de arreglos entre empresas y vayamos a lo importante. Probamos el Mazda 2 Sedán 2019 y sea como sea, su llegada es una gran noticia para Mazda, también lo es para la categoría de los sedanes subcompactos.

Precio: Mazda 2 Sedán 2019 i Grand Touring - $292,900 pesos

Mecánica

El motor es compartido con su hermano hatchback, es decir, se trata del cuatro cilindros de 1.5 litros con 106 hp y 103 lb-pie de torque, evidentemente al ser un motor de familia Skyactiv, la inyección es directa y la compresión es muy elevada, lo que se traduce en un motor que sube de vueltas con facilidad, presume de una curva de par bastante plana y amplia, así como de consumos bastante buenos.

La transmisión por su parte es automática de seis velocidades con modo manual, cuenta con modo manejo Sport y gracias su peso de apenas 1,104 kilos, el Mazda 2 Sedán presume de una agilidad que no esperábamos para un auto de esta categoría con motor atmosférico.

Interior

Puertas adentro, el Mazda 2 Sedán es una bocanada de aire fresco para el segmento, su atractivo diseño, calidad de materiales y ensamble, así como elevado nivel de atención al detalle se agradece y mucho. En ese aspecto se coloca con facilidad en la parte más alta de la categoría.

Hay sin embargo que mencionar algunas consideraciones en cuanto al nivel de equipamiento que lo dejan en la orilla de la excelencia en ese apartado. Si bien es cierto, cuenta con climatizador automático, asientos, volante, pomo de palanca y freno de mano forrados en piel, pantalla de info – entretenimiento táctil de 7”, arranque mediante llave inteligente e incluso un par de elementos atípicos en la categoría como el Head Up Display o los asientos con calefacción, también lo es que, queda a deber el acceso con la llave inteligente, o bien la tapa de la cajuela no cuenta con botón de apertura, con lo cual es necesario sacar la llave y oprimir el botón en ambos casos.

Asimismo, es verdad que en breve ofrecerá compatibilidad opcional con Apple Carplay y Android Auto, factor que le permitirá dejar de ser un deal breaker para varios, pero será con cargo extra y por último no incorpora cámara de reversa.

Eso sí, todas las versiones ofrecen 6 bolsas de aire, ABS y ESP, con lo cual no hay quejas en materia de seguridad.

Otro factor a considerar es que el Mazda 2 Sedán es reducido en espacio para los ocupantes traseros, si bien, dos adultos de talla media viajarán con espacio suficiente, la realidad es que hay competidores superiores en este tema, se me ocurren SEAT Toledo o Honda City por poner un par de ejemplos. Por su parte, la cajuela es competentemente espaciosa, no es la más grande, pero entrega la funcionalidad necesaria.

Manejo

Definitivamente, el Mazda 2 Sedán 2019 entrega su mejor cara cuando te vas tras el volante, la primera sorpresa es lo ágil que se siente, aun cuando no se trata de una mecánica turbo y considerando que estamos a más de 2 mil metros sobre el nivel medio del mar. Las razones de esta agradable sorpresa son varias; por principio de cuentas, el pequeño motor 1.5 litros Skyactiv es capaz de subir de vueltas con mucha facilidad y su curva de par es amplia, con lo cual, aun a bajo régimen tiene potencia para moverse con soltura.

En segunda instancia, está la transmisión automática de seis velocidades, cuyas relaciones son muy adecuadas para proteger el consumo y entregar cambios suaves en el modo de manejo normal, mientras que, al activar el botón de sport, permite llevar el motor a un régimen de giro elevado y así obtener todo el torque. Muy al límite y como cabría esperar, la caja se protege y efectúa el cambio ascendente, pero en general trabaja muy bien y se deja manipular a capricho. Adicionalmente, tenemos una estructura muy ligera, lo cual trae grandes beneficios no solo desde el punto de vista de la dinámica de conducción, sino también del rendimiento de combustible.

En tercera instancia, nos encontramos con una dirección rápida y bien calibrada, que retroalimenta bien, mientras que el ajuste de la suspensión no es demasiado suave, lo que le permite aunado nuevamente al bajo peso, a plantarse muy bien y también a contener efectivamente las transferencias de peso de la carrocería.

Por último, está la tecnología G-Vectoring Control de la que ya hemos hablado anteriormente. Se trata de un astuto sistema que permite a los Mazdas transitar mejor plantados por las curvas y balancear menos la carrocería. No me voy a extender demasiado en este punto, pero funciona más o menos así. Mediante parámetros recibidos por la dirección, pedal del acelerador y mediciones de aceleraciones laterales, el auto gestiona de forma automática y de manera imperceptible para el conductor, la cantidad de combustible que es necesario inyectar o dejar de hacerlo para librar de la mejor manera una curva. Todo lo anterior, aplicando la teoría para tomar una curva de la manera más rápida y efectiva, esa que utilizan los pilotos profesionales. Entonces, suponiendo que el conductor tuviera técnica y talento dignos de un piloto de F1, el G-Vectoring control no tendría que entrar en acción jamás.

Parece bastante complejo, pero como siempre, es una solución bastante simple que hasta cierto punto mitiga la necesidad de sofisticadas suspensiones ajustables o barras estabilizadoras activas.

Conclusión

El Mazda 2 Sedán 2019 llega a un segmento en el que el común denominador es el producto racional y práctico, y en donde el precio es el factor más determinante para la decisión de compra, o por lo menos así en la generalidad de los casos. Es cierto que no es el más espacioso, a decir verdad, la banca trasera es pequeña, y también lo es que adolece de algunas cuestiones de equipamiento, que sí ofrecen algunos de sus competidores más frontales. Sin embargo, con un interior atractivo, bien logrado y cuya calidad percibida es muy superior a casi todos sus rivales, así como un manejo ágil y divertido, lo convierten en una gran una propuesta sumamente atractiva.

Entonces, si la necesidad primordial es el espacio en la banca trasera, mucha cajuela o incluso esos faltantes de equipamiento de confort que mencionábamos, definitivamente el Mazda 2 Sedán no es la opción. Pero si se busca un producto que se perciba más sofisticado, con un enfoque algo más personal, pero sobre todo, se privilegie el buen manejo, este pequeño de Hiroshima no va defraudar.

 

 

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