Industria

Motor de arranque: Durante la pandemia, menos autos en la calle, pero más accidentes fatales

Lo que mata no es la bala

Motor de arranque: Durante la pandemia, menos autos en la calle, pero más accidentes fatales

Alguien dijo algún dia, en un momento que no sé si fue de lucidez absoluta o todo lo contrario, que “lo que mata no es la bala, es la velocidad de ésta”. Esto se comprobó durante la pandemia. Desde que comenzó la cuarentena -que empezó a relajarse debido a la apertura de algunos negocios que antes no eran considerados esenciales- cada vez que era necesario salir de casa por algún motivo, disfrutamos una de las pocas cosas positivas de este terrible momento: el tránsito fluido en las calles, la ausencia casi total de atascos. Con mucho menos autos en las ciudades, bajó la contaminación del aire y auditiva, principalmente. También disminuyó el nivel de estrés al conducir y las pérdidas de tiempo muchas veces absurdas. Lo que no bajó fue el número de muertes.

Según el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5), los accidentes viales durante marzo y abril bajaron a menos de la mitad comparados al mismo periodo del año pasado. 53%, para ser exactos. Pero el porcentaje de lesionados por accidentes de tránsito en la capital mexicana en esos dos meses de 2019 fue de 6.8%, mientras que este año el número casi duplicó pasando a 11.2%.

En Jalisco en 2020, hasta el 20 de mayo pasado de acuerdo con datos publicados en el diario El Informador, murieron 428 personas en accidentes de tránsito, un número mucho mayor que los 319 del mismo periodo del año pasado.

En Nuevo León - que por mucho es el estado con mayor número de percances viales en el país, según el INEGI, con más de 80 mil casos en 2018, más de tres veces más que el segundo lugar, Chihuahua, que con 25 mil casos está prácticamente empatado con Jalisco - durante la pandemia el número de accidentes bajó de 1,849 en 2019 contra 949 este año. Pero entre esos los que fueron causados por exceso de velocidad subieron de 194 a 213, en números publicados por el periódico El Norte.

Velocidad, mediciones y alcohol

Es obvio que la gente estuvo - y en algunos casos aún está - circulando más rápido en las ciudades y la velocidad es un peligro real. La distancia recorrida se mide en kilómetros por hora (o millas, como en EUA) y esto es una forma un poco complicada de asimilar para la gran mayoría. Sí, estamos acostumbrados a entender que circular 60 km/h es razonable en una avenida, rápido en una calle vecinal y lento una autopista. Pero si cambiamos esa medición para metros por segundo, descubrimos que circular a 60 km/h equivale a avanzar 16.66 metros cada segundo. Es decir, a cada segundo recorremos el equivalente al frente de dos casas de clase media. Ahora si volteamos a ver el celular o la pantalla del coche por 3 segundos, esto significó conducir a ciegas durante cerca de 50 metros. Si intentamos caminar esa distancia a pie con los ojos cerrados, tendremos una mucho mejor noción de lo que esto significa.

El otro punto sobre la velocidad no es solo la distancia recorrida a cada determinado tiempo, sino cuánto tiempo y espacio le toma a un auto frenar. Aquí el tiempo y la distancia crecen de manera exponencial. Un auto nuevo, con buenos frenos y neumáticos, en piso seco y un piloto con buena capacidad de reacción necesita 3 metros para detenerse si viaja a 30 km/h. Pero si viaja a 60 km/h, necesitará 12 metros, es decir, cuatro veces más. A 120 son 48 metros. A 240 km/h necesitará más de una cuadra para frenar completamente.

Lo que mata es la velocidad, no la bala.

Ahora volvamos a aquel ejercicio de caminar con los ojos cerrados y añadamos un poco de alcohol. Digamos que ya tomaste tres cervezas. No estarás borracho, probablemente, pero tu capacidad de evaluar distancias estará disminuida considerablemente. Para empeorar la situación, tu confianza en tus capacidades aumenta, crees que eres mejor, cuando es,todo lo contrario.

Caminar con los ojos cerrados será un poco más difícil y manejar mucho más peligroso. Solo en Guadalajara, en la primera semana de la cuarentena los arrestos por manejar bajo los efectos del alcohol aumentaron 50%, según la Secretaría de Vialidad del estado. No ha de haber sido muy diferente en el resto del país, con gente confundiendo la cuarentena con vacaciones.

Obviamente todos sabemos que alcohol y volante no deben juntarse, por lo que no voy a ser el regañón que los invite de nuevo a no hacerlo. Pero sobre el tema de la velocidad, creo que hay una alternativa más segura y también divertida, que es ver qué tan económico puede ser nuestro auto en la ciudad con menos tráfico. Incluso vamos a ahorrar dinero. Al final ya vimos que al igual que lo que mata no es la bala.

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